Cristo, El Ungido y el Bautismo — Evento Jesús (Año de la Fe)

Panorama del Río Jordán en la zona donde Juan bautizaba

Panorama del Río Jordán en la zona donde Juan bautizaba

Juan el Bautista es el último profeta, ya que inmediatamente después de él (de hecho, mientras él vivía) se realizó el cumplimiento Mesiánico. Juan era la “voz que clama en el desierto”, enviado para preparar el camino del Señor.

Cuando un ángel le anunció que su mujer tendría un hijo a pesar de su avanzada edad, Zacarías no creyó, por lo que quedó mudo hasta el momento que nació su hijo y lo tuvo en brazos, momento en el que recuperó el habla, y dijo la siguiente oración:

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando su misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahám.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de los pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

(Cántico de Zacarías)
Lucas 1,68-79

Juan el Bautista decía a sus discípulos que él era un simple servidor y que vendría uno después de él a quien él no sería digno ni de “desatar las correas de sus sandalias”.

Llegó Jesús a la zona del Río Jordán por dónde cruzó el Arca al volver de Egipto a la tierra prometida (que vimos en “Conquista y Jueces“) a la altura de Jericó. Jesús le pidió que lo bautizara, y en el momento en que fue bautizado, “descendió sobre Él el Espíritu de Dios en forma de una paloma” y se oyó una voz del cielo que dijo: “Éste es mi hijo muy amado, en quien tengo puestas todas mis complacencias”.

De ésa manera quedaron los que estaban ahí como testigos oculares y auditivos de la unción pública de Jesús con el Espíritu Santo por el Padre.

Tras esto, Jesús fue hacia el desierto durante 40 días a hacer oración.

Frontera entre Israel y Jordania en la zona del Bautismo de Jesús

Tristemente, la frontera entre Israel y Jordania en la zona arqueológica del Bautismo de Jesús no permite olvidar los conflictos humanos.
Al fondo se puede ver el desierto hacia donde fue Jesús tras su bautismo.

Mañana veremos que vuelve a casa y va a una boda a Caná junto a su mamá, donde realizará su autorrevelación e iniciará su vida pública.

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